Todo el fin de semana transcurrió bastante tranquilo, el sabado con feo clima y el domingo super lluvioso.
Nosotros parar variar decidimos quedarnos en casa, mirar pelis, y cocinar : Ro se lució como maestro panadero haciendo pizza y panes, y yo hice galletas dulces después de mucho tiempo que no las hacía, pero no me terminaron de convencer, me parecían sosas.
Hoy me desperté resfriada y con malestar en todo el cuerpo, odio la gripe, pero sé por que estoy así. El jueves mi marido por la mañana, cuando la llevó a la nena a la guardería olvidó poner el protector de lluvia en el cochecito, y a la hora de ir a buscarla solo fui armada de mi paraguas.
La escuela está en obras, y las aulas dan a un parque que esta apenas se entra , los cochecitos por el tema de las obras se guardan en una carpa y ese día mientras yo entraba a buscar el cochecito Vicky decidió chapotear bajo la lluvia y sobre el barro. Primer motivo para ponerme nerviosa.
Cuando conseguí que entre conmigo a protegernos de la lluvia y sentarla en el cochecito ella ya tenia los bajos de los pantalones absolutamente empapados, barro en las zapatillas y varias partes de su ropa mojadas.
La gota que rebalsó el vaso (nunca mejor dicho) fue cuando me di cuenta de que el protector de lluvia del cochecito de Vicky no estaba.
Miré para todos lados, pensé que tal vez me lo habían robado! y lo llamé a Rodrigo para saber si era verdad que no lo había llevado. Chan Chan, era verdad.
Estaba realmente cabreada, llovía como nunca, y yo estaba con mi hija mojada en el cochecito, llena de barro (la carpa estaba sobre el barro!) y no parecía querer parar de llover, pero cerraban la guadería.
Decidí salir a la aventura poniendole el paraguas a ella y yo salir a la buena de Dios.
Resultado : Victoria soltaba el paraguas, el cual salía volando hacia mi cara, a mi se me resbalaban las manos del cochecito por el agua que tenia encima, en algunos tramos no podía ni ver por donde iba porque el agua se me metía en los ojos.
Fueron 8 calles de lluvia, frio y cabreo.
Al llegar a casa nos pusimos ropita cómoda y seca, tomamos la leche y miramos tranquilitas una peli de dibujitos animados.
Ahora sí, nunca mas salgo sin confirmar que el protector de lluvia está en su lugar.





