Bueno, no sé por donde empezar a escribir, estoy todavía indignada y la tristeza se apodera por completo de mí. Me siento impotente.
Desde que V. empezó las clases hace un mes (P4, como salita de 4 años) que tiene problemas para entrar. Al principio se lo atribuimos a que su amiga la mordía, la rasguñaba y le daba algún que otro empujón (si señores, con más de 4 años). Su amiga era tolerable el año pasado, cuando algún que otro episodio me enfadó a mi también… pero siempre volvían a ser amigas porque la niña cuando es buena es realmente muy cariñosa. Yo no puedo elegir a sus amigos. Este año pasó a mayores.
V. empezó a decirme que no quería ir al cole, que no le gustaba, que tampoco quería ir a la piscina, y empezó a llorar por las mañanas en la puerta, agarrada a mi como una garrapata angustiada. Llorando a moco tendido.
Ella nunca fue una niña de llorar para ir al cole, el año pasado solo había que decir “vamos al cole” por la mañana para que ella saltara de su cama con una sonrisa y desayunara con alegría, este año esa alegría se transformó en tristeza.
Nos preocupamos y arreglamos una reunión con el maestro de V., para hablar sobre el asunto de las peleas entre amigas (la nena apenas la veía entrar a mi hija por la puerta le sacaba la lengua y claro, mi hija se ponía fatal), y para hablar en general de su conducta y de lo que podía estar angustiandola. A veces lo que para los adultos es “cosa de niños” tiene más importancia de la que parece.
En la reunión el profesor de mi hija trató de quitarle importancia al asunto de las mordidas-rasguñazos-golpes y quedó en que la vigilaría un poco. Hice hincapié en los episodios de angustia por las mañanas, cuando no quiere entrar, pero siempre los relacioné con la nena que la peleaba (de cualquier modo sé que mi hija no es una santa). Pensé que por ahí venían los tiros.
Hasta hoy, porque lo que pasó hoy me hizo darme cuenta de que las peleas no tienen nada que ver con los llantos de las mañanas.
Ayer V. dijo que hoy se anunciaría enferma para no ir al cole, y esta mañana efectivamente tosió tanto que echó algo de saliva-vómito caminando por la calle de camino al cole.
Una vez allí, al lado de la puerta, fue una reacción inmediata “no quiero entrar” , cara de angustia y abrazada a mi cuerpo me demostraba que no estaba dispuesta a separarse de mí. La escena duró mientras entraban otros niños y se alargó hasta que ya no llegaba nadie y las clases en las aulas había comenzado. Esta vez no me la arrancaron de mí porque en la reunión dejé bien claro que mi hija es una persona , pequeña, pero una persona con sentimientos, no un animalito irracional y que se puede conversar con ella para convencerla de entrar, ya que casi tiene 5 años. Comenzaron la clase, cerraron la puerta y las cortinas, así que nos quedamos fuera, ella llorando, yo al borde del llanto y el profesor de mi hija que entraba y salía de aquella clase (adentro se quedaba otra maestra con la que estaban viendo videos en un pc).
En un momento se me acercó el profesor y me dijo “Tal vez ella no quiera entrar porque ayer la saqué de la clase” “¿por qué????” “Y! porque ella estaba sin las zapatillas (que se las sacan para dormir) dando vueltas, molestando… y la saqué” . Ajá…
Hubiera preferido enterarme de otra manera. Sé que las zapatillas con la que la mandé ayer eran muy difíciles de poner, él parece que no se dió cuenta, porque seguro que ni se fijó por qué no las llevaba puestas.
En un momento, este tipo (el profesor de mi hija) se cansó de la situación “mamitis” y la agarró por los hombrós mientras ella se resistía, y le dijo en un tono bastante maleducado “Te estoy hablando!!! Lo que estás haciendo es una marranada! está muy mal, no deberías estar haciendo esto, esto es cosa de niños de p3, mira, ellos no lo hacen!!!”.Fue un sacudón, mientras ella entraba en un ataque de llanto.
Le dije que tratandola de esa forma no iba a convencerla de entrar, y que debería de tener más ternura con los niños, que así ella se pone peor. Me dijo que ella me toma el pelo, que estaba haciendo marranadas y que no debería alargar esa situación. Le dije que los sentimientos de mi hija no son “marranadas” , y me dijo que como sabía que eran sentimientos !!!! “Es mi hija! sé cuando está sufriendo!!” le contesté. Y ahí él me dijo que no tenía sentido hablar de estas cosas delante de ella (sí, después de haberla humillado comparandola con pequeños, diciendole que no tenía edad ¿¿?? para hacer esto, sacudirla, decirle que decía “marranadas”, si, después de todo esto me dijo eso).
Una discusión.
Justo cuando terminó de decir eso salió la maestra de los vídeos (no, las madres aun no sabemos quien es) y sugirió terminar con eso, eran ya las 9,20 y las puertas se habían cerrado hacía unos 15 minutos. Al final, él la agarró, le dije que iba a hablar con ella, le di un beso y un abrazo fuerte (todo entre fuerza y llantos con angustia), y me fui, mientras ella me miraba con esa carita, gritandome “mamiiiiiiiiiiiiiiii!!!”, con la cara roja y mojada, llorando…
Años anteriores no hemos tenido problemas para entrar en el cole, sé que la adaptación no es fácil, llevo ya varios años en esto, con ella, pero nunca había sido tan traumático.
Y me hago muchas preguntas, una de ellas es “Si trata así a mi hija delante mío ¿que hace a mis espaldas?”
Mañana tenemos una reunión con la directora, pero ya estoy cansada del sistema educativo español, basado en que los niños son demonios maquiavélicos que siempre estan pensando en como “tomarnos el pelo”, “usarnos” y “conseguir lo que quieren”. Ya me imagino lo que me espera.
Actualización:
¿Por que meten por la fuerza al aula a los chicos que no quieren entrar? No entiendo en donde empieza la comunicación, y donde termina el “meter por la fuerza”. Para quien no lo entienda, cuando un niño no quiere entrar al aula, lo agarran por la fuerza mientras llora desconsolado y le dicen q la madre/padre que se vaya porque si no se va la cosa se alarga y es peor.
Te vas con la sensación de haber dejado a tu hijo en un campo de concentración y no sé exactamente con que sensación se quedan los niños. Supongo que se sienten abandonados de alguna forma. “Pero cuando te vas deja de llorar y se pone a jugar como si nada!” suelen decir, y las madres que nos vamos a trabajar solemos aplacar la culpa con esas palabras.
Yo me pregunto ¿en que momento termina el “arrancar de los brazos de sus padres” y empieza la comunicación “mami se va a trabajar , lo vamos a pasar genial aca en el cole con plastilina, etc” … acaso hay un protocolo tipo “en primero ya no se los mete a la fuerza” o tipo “cuando pesan más de 25 kilos” … ¿cuando tienen 12 años y no quieren entrar como proceden? Me gustaría saberlo.