Octubre es un mes que me moviliza, que se mete en mis entrañas y remueve lo que encuentra.
El olor de las castañas quemadas, el principio del frío, las hojas de los árboles por el suelo… me lleva siempre tiempo atrás, este año ya son 5 años que nos vinimos a Barcelona, con dos mangos en el bolsillo, una panza hermosa de 6 meses y muchísimas ilusiones. El 8 de octubre se cumplieron 5 años.
Y aquí estamos, comiendo panellets , bajando la ropa de invierno y con nuevas expectativas.
Siempre hago balances en esta época del año, y me doy cuenta que en algunos aspectos de mi vida llegué muy lejos y en otros suspendí.
Lo cierto es que ya no me siento cómoda aca, lo siento como un ambiente hostil, me cuesta conseguir lo que busco, por más sencillo que sea.
Definitivamente no es mi lugar, no me siento identificada con esta gente, y supongo que pasados 5 años y medio en España ya debería ir sintiendome cómoda, pero no es así.
Vivo peleandome con todos y todos, ya veo que el problema soy yo, esto no es para mi.
Me gustaría contar tantas cosas, me gustaría poder confiar, pero no consigo sentirme a gusto ni en mi propio blog.
Supongo que ya vendrán días mejores.