Bueno, a ver si a estas alturas puedo hablar de mi viaje a Buenos Aires, a medida que lo voy superando poco a poco.
Fue intenso, realmente intenso, un viaje con muchos matices, un viaje perfecto, sin imprevistos, con mucho amor de la familia y muchos momentos divertidos.
Hacía años que no me juntaba en familia para comer y reírnos de las cosas más tontas, ver como alguien la quería a mi hija, y la cuidaba, casi casi tanto como la quiero yo. Las pequeñas cosas de la vida, sí que son las más grandes.
La familia
Me sorprendió ver a mis padres mejor de lo que esperaba, imaginaba que tras tantos años habrían envejecido más, sin embargo los ví muy bien, con buen aspecto en general y por suerte salud.
La relación que tuvimos ese mes fue genial, se portaron muy bien con nosotros, sin agobiar, cuidando de nosotros y haciendonos pasar muy buenos ratos. Ahora los echo de menos! quien lo diría!
Los amigos
Vimos mucha gente, amigos y conocidos.
Vi gente con la que nos consideramos amigos, y con lo que me hubiera gustado pasar más tiempo, amigas con sus hijas, saber más de ellas… me hubiera gustado un poco más. También lamento haberme perdido de ver a una amiga que quiero mucho, y a su hija, que no pude conocer porque se volvió a bs as de bcn cuando estaba embarazada. Hace más de dos años!
También vi familiares que no veía cuando vivía en BS AS, ¿que sentido tenía? pues solo hacerle un favor nuestros padres, pero q pérdida de tiempo!
La ciudad
Hecha mierda, todo deteriorado, descuidado y con aspecto que da miedo. ¿Por que me sorprendo de esto? es fin, será el tiempo…
La situación general
Esto es lo más impactante, un café 5 pesos y un corte de pelo para niños solo 12 pesos ¿cómo puede ser? sueldos paupérrimos, ropa y comida carísima!! Y muy pocas alternativas, muy pocas. En 6 años la vida de la gente que me rodeaba, amigos, familia, conocidos, cambió muy poco o nada, incluso para quienes han tenido hijos , se han casado o recibido. Mi vida cambió sustancialmente y conseguí superar ya mucha metas.
La comida, como extraño la comida, hasta ahora: la mejor del mundo.
Me sentí orgullosa de todo lo que hice, de lo que conseguí, pero también lamenté que estemos solos. Entendí que siempre, siempre se paga un precio alto por cada desición que uno toma: irse o quedarse.
Me encantaría poder viajar una vez al año, me sentí muy cómoda ¡los argentinos tenemos miles de defectos, pero que cálidos somos! especialmente en el trato con los niños.
Aisssss que nostalgiaaaaaa!!



Viene y se va, pero tiene peso propio cuando está.



