La pequeña de cinco añitos sufrió maltratos a manos de su madre y de su padrastro, hasta que un día le dieron una paliza que los médicos la comprararon con una caída al vacío desde un décimo piso.
Hoy, tres meses después, Alba ya está dada de alta. Milagrosamente salvó su vida, no sé si eso es bueno o es malo (cuando los diarios dijeron que estaba clínicamente muerta casi me alivió), porque llevará las secuelas físicas y emocionales por el resto de su vida, pero al menos es esperanzador.

Su recuperación nunca será total, pero me queda el consuelo de que algún día alguien la ame como ella se merece, y que no sienta mas dolor en su cuerpito y en su alma.

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