Al final terminé la semana 7 sin inconvenientes, pero sigo pensando que puedo no saber lo que pasa allí dentro.
No fue difícil superar el aborto, hasta que me quedé embarazada y reviví todo, esa semana entera sin poder salir de casa, expulsando el producto de mi embarazo, sangrando… y lo sigo reviviendo, no puedo manejarlo.
Doce semanas creí estar embarazada, y cuando llegué a la ecografía me dijeron que mi embarazo se había quedado en la semana 7, que por algún motivo dejó de latirle el corazón en esa semana, seguramente un problema cromosómico, como en la mayoría de los abortos retenidos. Estuve 5 semanas con el embrión dentro sin desarrollarse, sin vida.
Entonces ahí me dí cuenta, que mi tristeza, mi depre, mis miedos, mi malestar emocional tenía un porqué : mi cuerpo me decía que algo no iba bien.
Cuatro días después de la eco, supongo que por el shock, empezaba a perderlo en mi casa, sin intervenciones ni legrados. Solo lloré un día, el día que me lo dijeron, a pesar de que yo ya lo sabía, si, lo intuía.
El embarazo de Victoria tuvo un contexto de peli de terror, de dramón, sin estabilidad ni seguridad económica, sin trabajo, sin casa, sin familia, sin amigos, sin dinero, sin nada… y fue un embarazo felíz!! era la más felíz del mundo, la vida me senreía porque llevaba vida dentro, todo era fácil de superar con esa princesita dentro de mí.
En cambio este embarazo era buscado (el de vicky no era buscado, pero sí deseado!), teníamos la estabilidad necesaria para traer un hermanito, habíamos puesto en orden nuestras vidas en todos los aspectos, sin embargo yo no estaba felíz, no estaba contenta, había algo amargo en todo eso.
Mucha gente me dijo eso de “no estes mal, que se lo transmitís al bebé” con lo cual yo no estoy de acuerdo, y al final resulta que es al revés, es el cuerpo quien te da mensajes a través del humor, si estas felíz o si no lo estas, algo pasa o no.
Durante el embarazo de mi hija pasé momentos terribles y lloré hasta quedarme seca, sin embargo ella estaba perfecta en todo momento, nació tan tranquila, y era un bebé tan dulce, alegre, pacífico… se notaba que nada de lo que yo había sufrido le había llegado.
Esta vez no se trata de como quiero yo estar, ni de lo que mi cuerpo me dice, los miedos son inevitables, aun tengo en el cuerpo la sensación de la vida fallida saliendo de mí, aun siento esas contracciones y la incógnita de no saber cuando terminaría.
No, no puedo no sentir miedo, no puedo manejarlo, este miedo es irracional, sale del dolor de la pérdida, sale del alma.
Cuando supere las 12 semanas y me digan qe todo va bien, ahí empezará mi embarazo, ahí empezaré a disfrutarlo de verdad.