Oh! Dionisio, rey de los gnomos y las hadas,
llévame a tu palacio y conviérteme con tu magia.
Deja que por un día maneje todos los encantos
de las noches y de los días:
Que domine las mareas,
hasta que bailen las nereidas,
que junte todas las estrellas,
para que sean ellas mi corte,
y que abra todas las flores,
para inventar mi primavera
y que solo a ellas les importe,
que dirija los cielos,
para que las aves sean mi consuelo.
Déjame ser princesa… aunque sea tan solo por un día.
Gisela P.S. 19-12-1999



