Hoy por la mañana, cuando llegué al trabajo, bien cabreada escribí una breve carta a algunos diarios, espero la semana que viene verla publicada aunque sea en uno de ellos.

Aqui va:

Todos los días tomo el tren en Sant Andreu Comtal hasta Sants Estació, con mi marido y mi hija de 22 meses en su cochecito (ambos trabajamos por esa zona y la niña va a la guardería). La travesía empieza en casa bajando 4 plantas por escaleras ya que no tenemos ascensor, caminamos 4 calles para tomar un autobús que nos deja en la estación de Sant Andreu en donde tenemos que bajar el cochecito por las largas escaleras entre los dos (mi marido y yo). Allí esperamos en la intemperie de la estación (con frío y hasta lluvia) el tren de 8.27 que a veces llega tan lleno que no podemos entrar y tenemos que esperar el siguiente. Una vez que conseguimos subir al tren y nos bajamos en la estación de Sants nos encontramos con que hay mucha gente sin impedimentos físicos para subir escaleras esperando el ascensor. Lo peor de toda esta situación de todos los días es que esa gente se mete desesperada en el ascensor sin dejarnos lugar para entrar con el cochecito de la nena, y cuando pedimos por favor que nos dejen lugar nos dicen que esperemos el ascensor siguiente, o se ofenden por decirles que nosotros tenemos prioridad.

Muchas veces nos cierran las puertas en la cara.

¿Acaso RENFE no explica claramente en un cartel el uso del ascensor? Está destinado a gente con minusvalías, maletas pesadas y cochecitos de bebes, ¡no a gente vaga! No, la gente no lee ni mira a su alrededor, y tampoco respeta los carteles que dicen “Prohibido fumar”, mientras mi hija respira el tabaco de los demás, pero éste ya es otro tema. Lo que mas me sorprende es que hoy mismo fueron muchas mujeres (¿ninguna era madre?) las que nos discutían que ellas habían subido primero, sin dejarme que les explique que estábamos atrás de todo porque ellas mismas no nos dejaban el paso. ¡Y encima nos decían a nosotros que teníamos que ser considerados!

Me parece vergonzoso que la gente adulta sea tan infantil, que usen argumentos como ” yo estaba primero” o “esperen el ascensor siguiente”, sin ponerse en el lugar del otro.

Me sentí tan mal que me fui llorando a mi trabajo.

Solo pido: civismo, respeto, empatía y amabilidad. ¿Es demasiado pedir?

Gisela

Nota aclaratoria : en esa estación de Sants mi marido se va con Victoria para llevarla a la guardería a 4 calles de ahi y se va a trabajar a la vuelta, mietras que yo me tomo un metro , viajo dos estaciones y camino 5 calles hasta mi trabajo. Esa es nuestra rutina, sin contar la vuelta!!!!
Saludossssssssssssssssssssssssssssssssss