Dale a la gente más de lo que esperan.
Recuerda que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, no permitas que llegue el momento de perderlo, porque quizás jamás lo recuperes.
Nunca te limites a demostrar lo que sientes, por miedo a ser rechazado o criticado.
Cuando digas: “Te amo”, siéntelo realmente.
Cuando digas: “Perdón”, mira los ojos de la persona a la que se lo digas.
Nunca te burles de las lágrimas de los demás.
Nunca te rías de los sueños de los demás.
En desacuerdos, pelea justamente, escucha y respeta la opinión del otro.
No juzgues a la gente por lo cuentan o dicen los demás.
Habla poco y piensa rápido.
Cuando alguien te pregunte algo y no quieras contestarle, sonríe y pregúntale: “¿Por qué quieres saber?”
Recuerda que un gran amor y los grandes logros envuelven grandes riesgos.
Llama a tu mamá.
Recuerda decir “salud” cada vez que escuches a alguien estornudar.
Recuerda los tres puntos de la R: Respeto por uno mismo; Respeto los demás; Responsabilidad por todos tus actos.
No dejes que una pequeña discusión arruine una gran amistad, o un gran amor, y nunca termines peleado, arregla las cosas aunque no haya sido tu culpa, recuerda que el remordimiento es el peor sentimiento.
Cuando te des cuenta de que cometiste un error, trata de dar los pasos más inmediatos que te lleven a arreglarlo.
Valora los sentimientos y no el dinero, porque cuando pierdes el dinero, es seguro que puedas recuperarlo, pero cuando pierdes el amor de otra persona no hay cantidad suficiente que puedas dar recuperarlo.
Cásate con una persona con la cual te fascine hablar. A medida que te pongas viejo, sus habilidades para conversar van a ser muy importantes.
Pasa algún tiempo solo.
Mantén tus brazos abiertos para los cambios, pero no dejes que se te escapen tus valores.
No creas en todo lo que escuchas, no gastes todo lo que tienes y no duermas todo lo que quieres.
Ama profunda y apasionadamente, puedes salir herido, pero es la única manera de vivir la vida completamente.
No seas tan confiado, pero tampoco tan desconfiado, porque la desconfianza generalizada te conduce a la soledad.
Recuerda que hay palabras que duelen más que los golpes y sus heridas son imposibles de curar. Vive una buena y honorable vida, entonces cuando seas viejo y recuerdes lo que has vivido, vas a poder disfrutarlo por segunda vez.
Confía en Dios, pero cierra bien tu auto.
No seas vengativo, recuerda que la vida misma se encarga de cobrar todo.
No te aferres a ideas, de las cuales no tienes fundamentos sólidos para sustentarlas.
Lee entre las líneas.
Comparte tus conocimientos. Es una buena manera de ganarse la inmortalidad.
Comparte con tus amigos tus problemas, no solo te da tranquilidad, sino que además muchas veces te hacen consciente de tu errores.
Reza. Hay mucho poder en las plegarias.
Nunca interrumpas a alguien cuando te está halagando.
Métete en tus propios problemas y reflexiona si actuaste correctamente.
Cuando tengas hijos no les des todo lo que quieran, porque perderán el verdadero valor de las cosas, permite que luchen para conseguirlas, de lo contrario confundirán a una muñeca con una mujer.
Una vez al año, anda a algún lugar donde nunca hayas estado antes.
Si ganas mucha plata, inviértela para ayudar a otros, así vas a sentir lo que es ser verdaderamente rico.
Recuerda que el que más tiene es el que menos lo demuestra, una persona
verdaderamente grande no se preocupa por demostrarlo, simplemente lo es.
Recuerda que el mejor noviazgo es aquel en el cual el amor que existe entre los dos es mayor que la necesidad que tienen el uno por el otro.
Juzga tu éxito por lo que has tenido que abandonar para llegar a lograrlo.
Memoriza tu poema favorito.
Trata de tener una estabilidad, en tu trabajo, con tu pareja, porque la gente inestable es la que más sufre.
Recuerda que un hombre, no es el que más mujeres tiene, sino el que puede conservar el amor de una sola.
Nunca juzgues a alguien sin tener motivos para hacerlo, y cuando los tengas, primero júzgate a ti mismo.
Aprende a perdonar, porque seguramente algún día tu vas a necesitar que te perdonen.
Valora a la gente que siempre ha estado contigo, y no preguntes por qué lo ha hecho.
Cuando lastimes a alguien, pídele perdón, mañana quién sabe si puedas
hacerlo.
Y recuerda que todo lo que hagas hoy, va a ser el resultado de tu mañana.