Un oráculo anunció a Layo, rey de Tebas, que los dioses le castigarían por sus pecados. Si algún día tenía un hijo, éste mataría a su padre y se casaría con su madre. Layo intentó durante un tiempo no tener hijos, pero el único método anticonceptivo disponible en aquella época exigía una férrea disciplina…,y no se pudo aguantar. En una borrachera, dejó embarazada a su esposa Yocasta. Ni corto ni perezoso, entregóa su pequeño Edipo a un pastor para que lo abandonara en el bosque. El pastor se apiadó, lo entregó a unos padres adoptivos y Edipo se hizo hombre. Ignorante de su origen,mató a su padre en una pelea (empezó el padre, que era muy mala persona; recuerde que de entrada los dioses querían castigarle)y se casó con su madre.Esta historia sirvió a Freud para dar nombre a su teoría: el complejo de Edipo es el deseo que supuestamente tienen todos los niños pequeños de matar a su padre y de casarse con su madre.Pero no es eso lo que nos dice la vieja tragedia griega. Edipono tuvo ningún deseo de matar a su padre ni de casarse con su madre. Lo hizo por error, porque no sabía que eransus padres. Cuando finalmente se enteró de la terrible verdad,quedó tan horrorizado que se arrancó los ojos, mientras su madre y esposa se suicidaba.El mito de Edipo nos habla más bien de todo lo contrario:del temor irracional que tienen algunos padres a verse suplantadospor su hijo en el amor de la madre. Temor que llevó a Layo a despreciar y abandonar a su propio hijo. Sembró desprecio)y recogió odio, cuando podría haber sembrado afectoy haber recogido respeto. Para los antiguos griegos, probablementela moraleja de la historia era algo así como «no puedes escapar al castigo de los dioses, hagas lo que hagas te encontrarás con tu destino». Para el lector moderno, que nocree en aquellos dioses, la moraleja de la historia no es «abandona a tu hijo antes de que te mate», sino todo lo contrario,«no seas tan estúpido de abandonar a tu hijo, o convertirás en enemigo al que podría haber sido tu amigo si lo hubieras tratado con cariño».


“Bésame mucho” Dr. Carlos Gonzalez