Se acercan las navidades, los festejos, los regalos, las comilonas, las luces de colores, mucho abrigo y la familia. Las reuniones de amigos, de parientes, y todo eso.
El último año nuevo lo pasamos solos, con la nena durmiendo y esperando a que Carmen Sevilla (creo que fue a ella) diera el ok tras los campanazos para comer las uvas.
Se acercan las fiestas, y me encantan las fiestas! pero hay algo que me dice que no serán como querría, otro año más.
No, dinero para viajar a Argentina no tenemos.
Me distraigo con otras cosas: los regalos, la decoracion navideña, el arbolito, las compras típicas, lo menús del 24 y el 31 a la noche… pero es inútil, porque todo está perfecto para cuando llega el día, y cuando llega ese día me siento sola, re sola.A veces extraño reirme, reirme en grupo, la complicidad de la amistad. Con Ro lo pasamos bien juntos y solos, pero vamos… que no es lo mismo!
Las calles se visten de gala, con sus luces navideñas,adornos y demás, y la ciudad pasa de ser un patito feo (si, BCN da asco de lo sucia que está) a convertirse en un precioso cisne. Me encanta pasear por las calles de Gracia en navidad, da la sensación de ser una Barcelona mas europea que nunca.

Pues eso, que se vienen otras navidades sin mas festejo que el de Vicky gritando de alegría mientras abre sus regalos.