
Bien, Johanna y David estan buscando piso (depto) para vivir aca en Barcelona. Mientras tanto alquilan una habitación en un piso que alquilan unas francesas que no encienden la calefacción para no gastar.
Hace unas semanas vimos que el primer piso de nuestro edificio (una linda finca por cierto, de hace 6 años) estaba en alquiler. Le dimos el teléfono a Johanna para que llame y en unos pocos días estaba visitando el piso.
Casualmente, apenas llegaron a Barcelona, visitaron el 5to piso de este mismo edificio sin saber todavía que nosotros nos habíamos mudado aca.
El dueño le mostró todo el piso, y cuando ella le preguntó lo que pedía para entrar le contestó que de esas cosas se encargaba su abogado.
Johanna habló con el abogado y le proporcionó toda la documentación que necesitaba, y tras largas esperas y llamadas sin contestar quedaron en un acuerdo.
Dicho acuerdo consistía en : un mes de fianza, un mes de “honorarios” y lo mas raro de todo, tres meses por adelantado .
Eso fue lo que el abogado le dijo, tres meses por adelantado, y ella entendió lo mismo que nosotros, a-de-lan-ta-do!
Hoy a las 19.30 fueron a firmar el contrato de alquiler Johanna y David, y la sorpresa fue horrible.
El abogado les dijo que esos tres meses no eran de adelanto sino de aval, o de fianza, pero que no era como todos habiamos entendido. Ellos le dijeron que no era eso lo que les había dicho y el abogado se puso nervioso.
Johanna llamó a su padre para preguntarle si podía prestarle el dinero que necesitaba y le dijo al abogado que aceptaba darle los benditos tres meses de aval, a lo que el tipo les respondió que si la relación había empezado mal parida no les alquilaba nada.
Y así fue como con el dinero en la mano, la ilusión aplastada en la suela de los zapatos y la bronca a flor de piel se volvieron al piso de las francesas sin calefacción.
La verdad que yo me había hecho muchas ilusiones de que vivan tan cerca nuestro, ademas que hubieramos tenido el mismo patio de luces, de modo que podríamos hasta vernos desde nuestras ventanas con solo un piso de diferencia.
Ahora a seguir buscando, con todo lo que eso implica, que ya lo contaré en otro post para quien no viva en una gran ciudad de España.



