Antes de irme del trabajo ya me sentía bastante mal, aunque quien se había despertado chungo había sido Ro. En la oficina compartimos blister de aspirina (hacía años que no tomaba aspirinas!) y pude aguantar un poco más.
Las fuerzas me alcanzaron para volver, ir a buscar a Victoria y a las 6 de la tarde me sorprendía con 38º de fiebre. Me acosté en la cama y ya no me pude levantar. La fiebre me llegó hasta 39,2º. De madrugada me desperté repentinamente con unas ganas tremendas de vomitar y me fui como poseída hasta el baño agarrandome de las paredes, y allí mismo me desvanecí.No sé si me desmayé, si fue el sueño o si realmente no tenía fuerzas para ponerme en pie, solo sé que me desperté con el cuerpo y la cara en el suelo frío, y de algún lado saqué las fuerzas para sostenerme del váter (inodoro) y tratar de vomitar.No, no pude porque no había comido nada en todo el día. En teoría fue el antigripal en el estómago vacío.
Hoy por la tarde ya estuve mejor, pero hasta las 14 la fiebre no me bajaba de 38,6º-39º. Hace un rato me dí cuenta de que no es gripe, es angina, porque tengo la garganta roja, inflamada y con pus, y duele como los mil demonios hasta cuando tragos saliva. Un asco, bah.
Lo único bueno fue que ayer por la tarde, Johanna nos sorprendió con un globo (de esos que se van al techo!) en forma de corazón y una tarjeta preciosa, nos dijo que en Finlandia San Valentín tambien es el día del amigo, y realmente me alegró el día.
Gracias Jo!
Y gracias Ro por cuidarme tanto.



