Vicky
Estaba preparando los zapatos de todos, entre los cuales separé los de mi hija : chanclas de pisicna, sandalias rosa, zapatillas celeste para vestir, zapatillas rosa para viajar y jugar, en fin, no tantos como me gustaría llevarle pero los suficientes para estar allí. Pero al parecer ella no pensó lo mismo:

“¿Mamá, cuántos pies tengo yo para que me lleves tantos zapatos?”

No sé si me hablaba desde su mas inocente ingenuidad infantil o si me estaba vacilando.