Ella quería que se lo corte cortito-cortito, pero me negué, y me hizo una escena! de esas que podemos hacerle las mujeres a nuestros peluqueros por cortarnos “un dedito de más“.

Lo tenía ya muy largo, y resultaba incómodo para peinar, para lavar, al dormir, etc.

Con el pelito así me recuerda a mí misma cuando era chiquita, que lo usaba por los hombros y con flequillo, y ¡que curioso! no me gustaba nada el pelo largo!

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En agosto se acaba mi promesa y volveré a mi pelito corto, y le prometí a Vicky que nos cortaremos el pelo las dos juntas: cortito!!